
Mírame, estoy aquí,
no se si te habías dado cuenta.
Estoy a tu lado ¿notas mi presencia?
Soy yo el que te habla.
Escúchame, te estoy hablando.
¿no oyes mi voz?
Estoy pronunciando tu nombre,
Responde, reacciona, soy yo, existo.
Creo que dudas de mi existencia,
Si, lo dudas, te has acostumbrado a ella.
Tus ojos ya no me ven como antes.
¿Qué fue de los días de amor? ¿Ya no te acuerdas?
Me mirabas, respondías, te deleitabas con mi presencia.
Todo ha pasado, si, a tus ojos no soy el de antes.
Mis palabras no te gustan, tampoco mi mirada, mi presencia te aburre.
No me importa, estás conmigo.
¡Qué digo! Si me importa.
No me conformo con estarlo, quiero sentirlo.
Tan sólo mírame.
Es fácil, deja eso, gira la cara,
muéstrame tus preciosos ojos avellana.
Deléitame, como antes, con aprecio.
Mírame, bésame, acaricia mis labios,
Que están agrietados de la ausencia de los tuyos.
Y duelen, al igual que mis ojos, que no gozan de tu mirada.
Tan sólo mírame.
Dime algo: hola, adiós, te quiero.
Aunque te cueste.
Susúrrame una vez más tu voz.
Y al fin me miras, sin que te haya hablado.
Todo lo dicho lo has oído, aunque no de mi boca,
De tu conciencia que al final me ha entendido.
®DaNi®
no se si te habías dado cuenta.
Estoy a tu lado ¿notas mi presencia?
Soy yo el que te habla.
Escúchame, te estoy hablando.
¿no oyes mi voz?
Estoy pronunciando tu nombre,
Responde, reacciona, soy yo, existo.
Creo que dudas de mi existencia,
Si, lo dudas, te has acostumbrado a ella.
Tus ojos ya no me ven como antes.
¿Qué fue de los días de amor? ¿Ya no te acuerdas?
Me mirabas, respondías, te deleitabas con mi presencia.
Todo ha pasado, si, a tus ojos no soy el de antes.
Mis palabras no te gustan, tampoco mi mirada, mi presencia te aburre.
No me importa, estás conmigo.
¡Qué digo! Si me importa.
No me conformo con estarlo, quiero sentirlo.
Tan sólo mírame.
Es fácil, deja eso, gira la cara,
muéstrame tus preciosos ojos avellana.
Deléitame, como antes, con aprecio.
Mírame, bésame, acaricia mis labios,
Que están agrietados de la ausencia de los tuyos.
Y duelen, al igual que mis ojos, que no gozan de tu mirada.
Tan sólo mírame.
Dime algo: hola, adiós, te quiero.
Aunque te cueste.
Susúrrame una vez más tu voz.
Y al fin me miras, sin que te haya hablado.
Todo lo dicho lo has oído, aunque no de mi boca,
De tu conciencia que al final me ha entendido.
®DaNi®

